Levantarse temprano
Alarma que te obliga a levantarte: cómo elegir la tuya
Cómo funcionan las alarmas con misiones (cuentas, agitar, escribir, escanear, caminar), por qué sirven más que un tono fuerte, sus trampas y cuál elegir.
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Qué hacer en la hora antes de dormir, dónde dejar el celular, la lista de cinco minutos que te ayuda a conciliar el sueño y cuándo el problema no es la rutina.
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Una buena rutina de noche es una secuencia corta que repites cada noche durante la hora antes de dormir: dejar listo el día siguiente, mandar el celular lejos de la almohada, bajar las luces, hacer algo tranquilo y apagar la luz siempre a la misma hora. Cuatro o cinco pasos que sí cumples valen más que una rutina de quince pasos con velas que dura dos noches. El objetivo es uno solo: dormirte a tiempo para que la alarma de mañana no se sienta como una emboscada.
Casi todo el mundo intenta arreglar sus mañanas en la mañana, que es como ponerte a estudiar cuando ya te entregaron el examen. La alarma solo puede trabajar con el sueño que le diste. Según los CDC (los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos), un adulto necesita siete horas de sueño o más por noche, así que la cuenta se hace al revés: si la alarma suena a las 6:30, la luz se apaga a las 11 de la noche a más tardar, y la rutina empieza a eso de las 10.
Esa última parte es la que casi nadie hace, y tiene nombre. En 2014, Floor Kroese y su equipo describieron la procrastinación a la hora de dormir: no irse a la cama a la hora prevista, sin que nada externo lo impida. En su encuesta a 177 personas, quienes más postergaban la hora de acostarse también decían con más frecuencia que no dormían lo suficiente. Nadie te impide irte a la cama. Justamente por eso es tan frustrante.
Tu abuela tenía razón con lo de la hora de dormir. Y si tu verdadera batalla son las mañanas, la noche es donde se gana: una rutina de mañana se vuelve mucho más corta cuando la mitad ya la hiciste la noche anterior.
Pon una alarma para ir a dormir 60 minutos antes de apagar la luz. Esa alarma, no tus ganas, es la que arranca la rutina.
Ajusta los horarios a tu vida, pero mantén el orden. La repetición hace el trabajo: después de un par de semanas, el primer paso ya se siente como el comienzo del sueño.
Los CDC recomiendan apagar los dispositivos electrónicos al menos 30 minutos antes de acostarte, y el NHS (el sistema de salud público del Reino Unido) aconseja no usar el celular justo antes de dormir. Una de las razones: en un estudio de 2015 de Anne-Marie Chang, Charles Czeisler y su equipo, 12 adultos jóvenes y sanos leyeron unas cuatro horas antes de dormir en un iPad con el brillo al máximo, cinco noches seguidas, y en otra tanda de noches leyeron libros impresos. Después de las noches con iPad tardaron unos diez minutos más en dormirse, tuvieron menos sueño por la noche, produjeron menos melatonina, su reloj biológico se atrasó y a la mañana siguiente estaban menos alerta.
Cuatro horas frente a una pantalla brillante es mucho más que tus veinte minutos en la cama, es cierto. Pero el scroll tiene otro problema: no se acaba nunca. Un libro tiene capítulos. El feed tiene otro video, y otro, y el grupo de WhatsApp de la familia, que justo esta noche decidió ponerse interesante.
Lo que funciona es la distancia, no la fuerza de voluntad. Carga el celular fuera de la habitación o, como mínimo, en la otra punta del cuarto. Si es tu alarma, puede sonar desde ahí, y tener que caminar hasta ella ya es la mitad del trabajo de levantarte. Más ideas en cómo dejar de usar tanto el celular.
Si tu cabeza empieza a repasar los pendientes de mañana en cuanto toca la almohada, escríbelos antes de llegar ahí. En un estudio de 2018 en un laboratorio del sueño, Michael Scullin y su equipo pidieron a 57 adultos sanos de 18 a 30 años que escribieran durante cinco minutos antes de dormir. La mitad escribió una lista de pendientes para los próximos días; la otra mitad, las tareas que ya había terminado. El grupo de la lista de pendientes se durmió significativamente más rápido, y cuanto más detallada era la lista, más rápido se dormían.
Así que nada de generalidades. «Cosas del trabajo» no cuenta. «Mandarle el presupuesto a Ana antes de las 10» sí. Y en papel: el celular ya está en la cocina, y ahí se queda.
El consejo de los CDC para la habitación es corto: silenciosa, relajante y a una temperatura fresca. Agrégale oscuridad: unas cortinas gruesas o un antifaz cuestan menos que una mala noche.
Algunas cosas más que vale la pena saber:
Todo lo anterior es para noches normales. Si llevas semanas con problemas para dormirte o para seguir durmiendo, probablemente una mejor rutina no lo arregle, y no es un problema de disciplina. Vale la pena hablar con un médico, sobre todo si ya van meses o si te está costando sobrellevar el día: es cuando el NHS recomienda consultar.
La buena noticia es que existe un tratamiento que funciona. La guía de 2021 de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño recomienda con fuerza la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) en el insomnio crónico, y sugiere no confiar solo en la higiene del sueño. Una parte de la TCC-I que puedes usar esta misma noche se llama control de estímulos: acuéstate únicamente cuando tengas sueño, y si no puedes dormir, levántate, haz algo tranquilo en otro lugar y vuelve a la cama cuando regrese el sueño.
Si lo que te quita el sueño es la preocupación o el ánimo bajo, por favor habla con alguien. En nuestra página de soporte hay líneas de ayuda.
No instales la rutina entera esta noche. Elige un paso: el celular cargando fuera de la habitación o una alarma para ir a dormir una hora antes de apagar la luz. Hazlo durante una semana y después agrega el siguiente. Y cuando quieras trabajar el otro extremo de la noche, cómo levantarse temprano sigue justo donde termina este artículo.
Una rutina corta que empieza una hora antes de acostarte. Deja listo el día siguiente, carga el celular fuera de la habitación, baja las luces, haz algo tranquilo y apaga la luz a la misma hora todas las noches.
Los CDC de Estados Unidos recomiendan apagar los dispositivos electrónicos al menos 30 minutos antes de acostarte, y el NHS británico aconseja no usar el celular justo antes de dormir. Una hora es mejor, y cargarlo fuera de la habitación lo vuelve automático.
Cuenta hacia atrás desde la alarma. Un adulto necesita siete horas de sueño o más, así que deja un margen para dormirte y apaga la luz unas siete horas y media antes de que suene, a la misma hora todos los días, fines de semana incluidos.
Sí. Un metaanálisis de 2019 encontró que una ducha o un baño con agua caliente (de 40 a 42,5 °C) una o dos horas antes de acostarse, aunque fuera de diez minutos, ayudó a conciliar el sueño más rápido.
Una rutina ayuda al sueño normal, pero no es un tratamiento para el insomnio. Si llevas meses durmiendo mal o te afecta durante el día, habla con un médico; la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) es el tratamiento recomendado.
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