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Cómo crear el hábito de la lectura (aunque no tengas tiempo)

Cómo leer más sin obligarte: diez páginas al día, un libro siempre a mano, el celular fuera del cuarto, dejar los libros que aburren y audiolibros.

6 min de lectura

Para crear el hábito de la lectura, lee una cantidad pequeña y fija todos los días (diez páginas alcanzan) y haz que el libro te quede más a mano que el celular. Diez páginas al día suman unas 3650 páginas al año, más o menos una docena de libros de 300 páginas. El tiempo probablemente ya está en tu día, escondido en los minutos que hoy se te van en redes.

La cuenta de las diez páginas

Diez páginas suena a nada, y justo por eso funciona. Es demasiado poco para que "no tengo tiempo" sea verdad.

¿Cuánto es en minutos? Una revisión de 190 estudios hecha por Marc Brysbaert, de la Universidad de Gante, calculó en 2019 que una persona adulta lee en silencio, en inglés, unas 238 palabras por minuto cuando es no ficción y unas 260 cuando es ficción. A un ritmo parecido, diez páginas de una novela común toman más o menos entre diez y quince minutos. Es un café, un viaje en transporte público o un rato menos de videos que mañana ni vas a recordar.

En un año:

  • 5 páginas al día: unas 1825 páginas, o seis libros de 300 páginas.
  • 10 páginas al día: unas 3650 páginas, o doce.
  • 20 páginas al día: unas 7300 páginas, o veinticuatro.

Compáralo con el plan de leer dos horas cada domingo, que suele durar exactamente un domingo. Una cantidad pequeña, todos los días y en un momento fijo, es lo que convierte la lectura en un hábito y no en un evento, igual que pasa con cualquier hábito que quieras sostener.

Ten un libro siempre a mano

La mitad de la pelea contra el celular es la distancia. El celular está en tu mano; el libro, en un estante de otro cuarto. Acorta esa distancia:

  • Llévalo a todas partes. Un libro de bolsillo en la mochila, y una app de libros electrónicos en el celular para los días en que el libro se quedó en casa.
  • Pon libros donde sueles sentarte. Uno en la mesita de noche, otro junto al sillón. Otro en el baño, si hablamos con sinceridad sobre dónde se esconde el tiempo de lectura.
  • Aprovecha los tiempos muertos. Salas de espera, filas, el transporte, los diez minutos antes de que empiece una reunión. Esos huecos pueden sumar fácilmente más de diez páginas al día.
  • Ten listo el siguiente libro. El hueco entre terminar un libro y elegir el próximo es donde el hábito de la lectura se queda dormido. Ten una lista corta de lo que sigue.

Saca el celular del cuarto

Para mucha gente, el momento más fácil para leer son los 15 minutos antes de dormir, y hoy esos minutos son del celular. Recupéralos: carga el celular en otro cuarto, usa un despertador barato y deja el libro sobre la almohada, para que tengas que agarrarlo antes de meterte a la cama. Las primeras noches tu mano va a buscar la mesita de noche por costumbre. Dale una semana.

El papel tiene un premio extra de noche. En un estudio de laboratorio del sueño publicado en 2015 y dirigido por Anne-Marie Chang, doce personas adultas leyeron cuatro horas antes de dormir en un iPad durante cinco noches y en un libro impreso durante otras cinco. Después de las noches con iPad, tardaron más en dormirse y amanecieron menos alerta. Tus quince minutos no son cuatro horas, pero es una razón más para que el libro de la noche sea de papel.

Si el celular sigue ganando, cómo dejar de usar tanto el celular tiene los trucos para ponerle obstáculos, y una buena rutina de noche le da al libro un lugar fijo en tu día.

Dale a la lectura una señal

Un hábito necesita un disparador, un momento que te diga "ahora". La lectura es más fácil de enganchar a algo que ya haces todos los días:

  • Después de lavarte los dientes por la noche, lees en la cama.
  • Con el primer café, diez páginas antes de abrir cualquier mensaje.
  • En el transporte, el libro sale antes que el celular.
  • En la pausa del mediodía, los últimos diez minutos son del libro.

Elige una y escríbela como "después de X, leo". Esa es toda la idea del apilamiento de hábitos, y funciona porque el hábito viejo te recuerda el nuevo.

Si prefieres que alguien te lleve la cuenta, Toxic Coach te deja ponerte una meta de lectura con fecha límite, y los recordatorios se van poniendo menos amables a medida que se acerca.

Deja los libros que no te gustan

Pocas cosas frenan tanto el hábito de la lectura como un libro que lees a la fuerza. Dejas de leerlo, pero tampoco empiezas otro, porque "primero tengo que terminar este". Pasan semanas. El separador no se mueve.

Y si lo último que leíste completo fue una lectura obligatoria del colegio, es lógico que "leer" te suene a tarea. La solución es la misma en los dos casos: permiso para soltar.

El escritor francés Daniel Pennac lo dejó por escrito en Como una novela (1992), que cierra con una lista de los derechos del lector. El tercero es el derecho a no terminar un libro. En la misma lista están el derecho a saltarse páginas, a releer, a leer cualquier cosa y a leer en cualquier parte.

Si quieres una regla más concreta, la bibliotecaria estadounidense Nancy Pearl propone la regla de las 50 páginas: dale 50 páginas a un libro y, si para entonces no te engancha, déjalo sin culpa. Si tienes más de 50 años, réstale tu edad a 100: ese es tu número de páginas.

Sacar libros de una biblioteca pública abarata todo esto. Un libro gratis que abandonas en la página 40 te cuesta exactamente 40 páginas y nada más.

Y lee lo que disfrutes: novela negra, fantasía, romance, cómics, biografías. Un hábito se construye con libros que tienes ganas de agarrar. Nadie te va a poner nota.

Sí, los audiolibros cuentan

Si tu tiempo libre pasa sobre todo manejando, caminando o lavando los platos, escucha. En un estudio de 2016, Beth Rogowsky, Barbara Calhoun y Paula Tallal asignaron al azar a 91 personas a leer el comienzo de un libro de no ficción (el prefacio y un capítulo), escucharlo como audiolibro o hacer las dos cosas a la vez. La comprensión no tuvo diferencias significativas entre los grupos, ni en el momento ni dos semanas después.

Dos advertencias que salen del sentido común y no de ese estudio: cuando manejas, tu atención está repartida, así que guarda los libros complejos para cuando puedas retroceder; y el material denso que tienes que estudiar se repasa mejor en papel. Para una novela, unas memorias o un libro de divulgación, tus oídos funcionan perfecto.

Tus diez páginas de esta noche

Elige un libro que de verdad tengas ganas de leer, no el que crees que deberías. Si no se te ocurre ninguno, para un hábito nuevo funcionan bien una novela que alguien de confianza no pudo soltar, un favorito que ya leíste una vez o un libro corto que puedas terminar en una semana, para que la primera victoria llegue pronto.

Ponlo sobre la almohada y deja el celular cargando en la cocina. Lee diez páginas antes de dormir y para ahí, aunque quieras seguir. Parar con ganas de más hace que mañana esas diez páginas sean las más fáciles de la semana.

Respuestas rápidas

¿Cuántas páginas hay que leer al día para crear el hábito?

Diez es un buen comienzo. A un ritmo de lectura promedio, diez páginas de una novela toman más o menos entre diez y quince minutos, y en un año suman unas 3650 páginas, alrededor de doce libros de 300 páginas.

¿Escuchar audiolibros cuenta como leer?

Para disfrutar una historia o aprender de un libro de divulgación, sí. En un estudio de 2016, quienes escucharon parte de un libro de no ficción lo entendieron y recordaron igual que quienes lo leyeron, tanto en el momento como dos semanas después.

¿Está mal dejar un libro a la mitad?

No. Daniel Pennac lo incluyó entre los derechos del lector, y la bibliotecaria Nancy Pearl propone darle 50 páginas a un libro y dejarlo sin culpa si para entonces no te engancha. Un libro que te pesa puede frenar tu lectura durante meses.

¿Cómo leer más si no tengo tiempo?

Lee en los huecos que ya tienes, como el transporte, las salas de espera, las filas y los 15 minutos antes de dormir que hoy se lleva el celular. Lleva siempre un libro o una app de libros electrónicos para aprovecharlos.

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