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Cómo estudiar para un examen en un día (plan de rescate)

¿Examen mañana y no estudiaste nada? Un plan de rescate: elegir los temas que más valen, evaluarte en vez de releer, dormir y no volver a terminar aquí.

6 min de lectura

Para estudiar para un examen en un día, primero prioriza: encuentra los temas que más puntos valen y suelta el resto. Después pasa el día evaluándote en vez de releer, en bloques concentrados con pausas, y para con tiempo suficiente para dormir una noche completa. No vas a aprender la materia tan bien como en unas semanas, pero un día bien planeado todavía puede rescatar muchos puntos.

Así que el examen es mañana. Tú y esta materia tuvieron todo un semestre para conocerse y, por alguna razón, nunca encontraste el momento. No sirve de nada darle vueltas ahora. Aquí va cómo sobrevivir las próximas 24 horas, y cómo asegurarte de no volver a tener una cita así.

Lo que un día puede (y no puede) hacer

Estudiar todo de golpe rinde menos que repartir el estudio en el tiempo; es uno de los hallazgos mejor respaldados de la investigación sobre el aprendizaje. En 2013, John Dunlosky y cuatro colegas revisaron la evidencia sobre diez técnicas de estudio populares para la revista Psychological Science in the Public Interest. Solo dos se ganaron la calificación más alta: la autoevaluación (practicar con preguntas y pruebas) y la práctica distribuida (repartir el estudio en el tiempo). Subrayar o resaltar y releer, técnicas en las que los estudiantes se apoyan muchísimo, quedaron en el grupo de baja utilidad.

La práctica distribuida ya no es opción para hoy. La autoevaluación sí, y es tu mejor herramienta. Así que ponte una meta modesta y realista: llegar sabiendo lo que tiene más probabilidades de venir en el examen, lo bastante bien como para usarlo bajo presión. Olvídate de toda la materia. Apunta al examen.

Prioriza: encuentra dónde están los puntos

Antes de abrir un solo capítulo, dedica de 20 a 30 minutos a averiguar dónde están los puntos:

  • Junta la evidencia. El programa de la materia, la guía que dio el profe, exámenes de años anteriores, tareas y pruebas cortas, y todo lo que se repitió en clase. Los profes suelen evaluar lo que más remarcaron.
  • Haz la lista de temas. Normalmente son de cinco a diez.
  • Ordénalos con dos preguntas: ¿cuánto puede valer? y ¿qué tanto lo sabes? Los temas que valen mucho y que sabes a medias van primero, porque son los puntos más baratos. Los que valen mucho y no sabes nada van en segundo lugar. Los temas chicos que no sabes van al final, o a ningún lado.
  • Reparte el tiempo. Anota los minutos al lado de cada tema y súmalos. Si el total no cabe en el día, recorta desde el final de la lista, nunca de tus horas de sueño.

Un plan para el día

Un ejemplo, si empiezas en la mañana (muévelo más tarde si empiezas después de clases o del trabajo):

  1. Priorizar (30 minutos).
  2. Bloque 1, tu tema principal (45 minutos): lee los apuntes una vez por encima, ciérralos, escribe todo lo que recuerdes y después compara.
  3. Pausa (10 minutos, lejos del escritorio).
  4. Bloque 2, el siguiente tema, con el mismo método.
  5. Repite con el resto de la lista, con una pausa más larga para comer de verdad cada dos o tres bloques.
  6. A media tarde, autoevaluación mezclada. Preguntas de todos los temas, en desorden. Anota cada una que falles.
  7. En la noche, la lista de errores. Repasa solo lo que fallaste y después arma un resumen de una sola hoja.
  8. Para a una hora razonable y vete a dormir.

Deja el celular en otro cuarto en cada bloque; en cómo concentrarse para estudiar está la investigación sobre por qué ayuda la distancia. Si te gusta trabajar contra el reloj, los pomodoros de 25 minutos encajan muy bien en este plan.

Evalúate, no releas

Releer los apuntes se siente productivo porque todo te resulta conocido. Pero que algo te suene no es lo mismo que poder escribirlo en una hoja de examen en blanco.

Un experimento clásico de 2006, de Henry Roediger y Jeffrey Karpicke, muestra la trampa. Estudiantes universitarios aprendieron textos cortos y después, o los volvieron a estudiar, o escribieron todo lo que podían recordar. Volver a estudiar solo ganó cuando la prueba final fue cinco minutos después. Cuando la prueba fue dos días o una semana más tarde, recordaron mejor lo que habían practicado sacando de memoria. Tu examen es mañana, no en cinco minutos.

Cómo hacerlo rápido:

  • Hoja en blanco. Para cada tema, escribe todo lo que recuerdes, compara con tus apuntes y completa los huecos con otro color.
  • Exámenes anteriores y ejercicios. Resuélvelos sin mirar las soluciones y después califícate con honestidad.
  • Fichas para definiciones, fórmulas y fechas. Di la respuesta antes de mirar el reverso.
  • Explícalo en voz alta como si fuera para alguien que faltó a clase. Donde te trabas es lo que estudias después.

Dormir le gana a desvelarse

Pasar la noche en vela se siente heroico. La investigación no está de acuerdo.

  • En un estudio dirigido por investigadores de la UCLA, 535 estudiantes de secundaria llenaron un diario todos los días durante dos semanas, en tres años distintos de la escuela. Los días después de quitarle horas al sueño para estudiar más de lo habitual, les costó más entender lo que se explicaba en clase y tuvieron más probabilidades de que les fuera mal en una prueba o una tarea (Gillen-O'Neel, Huynh y Fuligni, 2013).
  • En un estudio de 2007 con imágenes cerebrales del laboratorio de Matthew Walker (Yoo y su equipo), una noche sin dormir redujo la actividad del hipocampo, una región clave para la memoria, mientras las personas aprendían material nuevo, y después retuvieron menos.
  • Y en una encuesta de 2008 a 120 estudiantes de la Universidad St. Lawrence, en Estados Unidos, Pamela Thacher encontró que el 60 % había pasado al menos una noche en vela desde que entró a la universidad, y que esas noches iban de la mano con promedios más bajos. Es una correlación, no una prueba, pero apunta en la misma dirección que todo lo demás.

Así que deja de estudiar más o menos una hora antes de acostarte, dale una última repasada a tu lista de errores y duerme. La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño recomienda de 8 a 10 horas para adolescentes y al menos 7 para adultos. Si ya es tarde, acuéstate igual y mira tu resumen en la mañana.

Si el estrés de los exámenes no te deja dormir noche tras noche, o la ansiedad se siente más grande que el examen, eso necesita algo más que un plan de estudio. Habla con alguien de confianza o con el servicio de orientación de tu escuela, y si necesitas ayuda ahora mismo, en nuestra página de soporte hay líneas de ayuda gratuitas.

La mañana del examen

  • Desayuna algo, aunque sea poco.
  • Repasa tu resumen de una hoja y tu lista de errores. Nada de material nuevo.
  • Hazte preguntas sobre los tres temas principales durante diez minutos.
  • Sal con tiempo para llegar sin correr.
  • En el examen, dale primero una mirada rápida completa, responde las preguntas que sabes con certeza y después vuelve por el resto. Si las respuestas incorrectas no restan puntos, no dejes nada en blanco.

Cómo no volver a terminar aquí

Mañana vas a sobrevivir. Después toca la charla incómoda: tú y estudiar a última hora necesitan darse un tiempo. Uno largo.

La próxima vez, la solución es un calendario. El día que te den la fecha del siguiente examen, agenda tres o cuatro sesiones cortas de repaso repartidas en las semanas anteriores, y empieza cada una con una autoevaluación. En cómo hacer una rutina de estudio hay una plantilla, y si el problema de fondo es que nunca arrancas, tu siguiente lectura es cómo dejar de procrastinar. Toxic Coach se puede encargar de perseguirte: pon el examen como meta con hora límite, y los recordatorios van subiendo de tono a medida que se acerca.

Respuestas rápidas

¿Se puede estudiar para un examen en un día?

Se puede aprender lo suficiente para aprobar algunos exámenes en un día bien aprovechado, sobre todo si fuiste a clases. No lo vas a recordar tan bien como si hubieras repasado con tiempo, así que apunta a los temas que más valen y no sacrifiques el sueño.

¿Es mejor dormir o desvelarse antes de un examen?

Dormir. En un estudio dirigido desde la UCLA que siguió a 535 estudiantes de secundaria, los días después de quitarle horas al sueño para estudiar más de lo habitual vinieron con más dificultades para entender las clases y más problemas en pruebas y tareas (Gillen-O'Neel, Huynh y Fuligni, 2013).

¿Cuál es la forma más rápida de memorizar para un examen?

Evaluarte en vez de releer: tapa tus apuntes, escribe lo que recuerdes, compara y repite con lo que te faltó. Una gran revisión de 2013 sobre diez técnicas de estudio puso la autoevaluación entre las más útiles, y releer y subrayar entre las menos útiles.

¿Qué hacer la mañana del examen?

Desayunar algo, repasar tu resumen de una hoja y tu lista de errores, y hacerte preguntas sobre los temas principales durante diez minutos. Nada de material nuevo, y salir con tiempo para llegar con calma.

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