Saltar al contenido

El lunes empiezo: por qué lo dices y cómo empezar hoy

El efecto de nuevo comienzo existe, y por eso el lunes es la excusa perfecta. Por qué siempre esperas al lunes, cuánto te cuesta y cómo empezar hoy.

6 min de lectura

Dices "el lunes empiezo" porque una semana nueva se siente como borrón y cuenta nueva, y esa sensación tiene respaldo científico: es más probable que la gente vaya tras sus metas justo después de un nuevo comienzo. El problema es que esa misma sensación hace que esperar parezca un plan. Empieza hoy con una versión mínima y guarda el lunes para algo mejor que arrancar.

El ciclo del lunes

"El lunes empiezo" ya es casi un meme: la dieta, el gym, el inglés, levantarse temprano. Y el ciclo casi siempre es el mismo:

  1. Jueves: decides que esta vez sí. A partir del lunes cambia todo: el gym, la comida, el despertador, el proyecto.
  2. Viernes a domingo: como la nueva era arranca el lunes, el fin de semana se vuelve la gira de despedida de todos tus malos hábitos.
  3. Lunes: lanzas todo a la vez y a máxima intensidad.
  4. Miércoles: algo se cruza, el plan gigante se derrumba y la semana queda "arruinada".
  5. Jueves: decides que el próximo lunes sí.

El ritual también tiene ediciones de temporada: "en enero empiezo", "después de las fiestas", "cuando vuelva de vacaciones", "después de Semana Santa". Nada de esto es exactamente flojera. Es una mezcla muy humana de un efecto psicológico real y un poco de contabilidad creativa.

El borrón y cuenta nueva sí motiva

En 2014, Hengchen Dai, Katherine Milkman y Jason Riis, de la Escuela Wharton, publicaron tres estudios sobre lo que llamaron fresh start effect, el efecto de nuevo comienzo. Comparadas con su nivel base, las búsquedas en Google de la palabra "diet" (dieta) eran 14.4% más altas al inicio de la semana y 82.1% más altas al inicio del año. En el gimnasio de una universidad, la probabilidad de que un miembro fuera era 33.4% mayor al empezar la semana y 47.1% mayor al empezar el semestre. En stickK, un sitio donde la gente firma contratos de compromiso con sus metas, los compromisos nuevos subían 62.9% al empezar la semana y 145.3% al empezar el año.

En un trabajo posterior, publicado en 2015, el mismo equipo mostró con experimentos que parte del empujón viene de la distancia: un hito como una semana nueva hace que tu yo del pasado, ese que falló, se sienta como otra persona. Los fracasos de la semana pasada se quedan con el tú de la semana pasada.

O sea, el instinto tiene sentido. El borrón y cuenta nueva es una fuente real de motivación, y esa energía extra del lunes en la mañana no te la estás inventando.

La trampa: el lunes también es la excusa perfecta

Los mismos investigadores señalaron el lado B. En el artículo de 2014 plantearon que, si alguien espera una mejor oportunidad después de un hito cercano, puede retrasar sus planes a propósito hasta que llegue, y que un nuevo comienzo a la vista puede dar permiso para portarse mal mientras tanto, total, la cuenta se borra igual. Lo dejaron como preguntas para investigar. Si alguna vez tuviste un "último fin de semana antes de la dieta", ya hiciste tu propio estudio piloto.

Para la segunda parte hay evidencia. En un estudio de 2002 de la Universidad de Toronto, de los psicólogos Urbszat, Herman y Polivy, a personas que solían hacer dieta se les dijo que empezarían una dieta de una semana, y después hicieron una prueba de sabor. Comieron significativamente más que personas parecidas que no esperaban ninguna dieta. Solo planear la restricción desató el exceso.

Y después está la persona para la que estás planeando todo esto. En 2008, Emily Pronin y su equipo en Princeton encontraron que tomamos decisiones para nuestro yo futuro de forma parecida a como las tomamos para otras personas, y distinta a como decidimos para nuestro yo de ahora. El tú de hoy siente toda la incomodidad. El tú del lunes es una idea, y anotar a una idea para salir a correr a las 5 de la mañana es facilísimo.

Lo que te cuesta esperar al lunes

Esperar parece gratis. En la práctica es procrastinar con invitación de calendario, y cobra intereses.

  • Pierdes días de práctica. Cada día entre hoy y el lunes es una repetición que no hiciste. Si empezaras hoy, para el lunes el hábito ya tendría varios días.
  • El plan se infla para justificar la espera. Si esperas una gran inauguración, la inauguración tiene que ser grande. Por eso el plan del lunes es el doble de lo que intentarías un miércoles, y mucho más fácil de derrumbar.
  • Fallar sale caro. Cuando el plan se rompe el miércoles, el próximo borrón y cuenta nueva está a cinco días, así que un mal día se convierte en una semana perdida. Repite ese ciclo unas cuantas veces y te pasaste un mes empezando.

Empieza hoy con algo ridículamente pequeño

La salida del ciclo es quitarle a la espera su razón de ser. Achica la versión de hoy hasta que sea demasiado pequeña para posponerla: ponte la ropa de ejercicio y camina una cuadra, escribe una oración del ensayo, haz diez sentadillas mientras se hace el café, abre el curso y mira tres minutos. Es la lógica de la regla de los dos minutos: la única meta de hoy es haber empezado.

Mañana repítelo a la misma hora, un poquito más grande si quieres. Para el lunes no vas a estar empezando nada: vas a ir por el día cuatro, y el lunes se vuelve el día en que sigues. Si lo que vienes posponiendo es una tarea grande y no un hábito, nuestra guía sobre cómo empezar algo que llevas días posponiendo desarma el primer paso.

Una prueba rápida para saber si "el lunes" es una razón o una excusa: si alguien te ofreciera la versión mínima ahora mismo, ¿tendrías una objeción real? "Estoy en el trabajo" es una objeción. "Es que se siente más de lunes", no.

Si estás leyendo esto un viernes

Entonces la gira de despedida está por empezar, así que cancélala. Haz la versión mínima hoy, y otra vez el sábado y el domingo. El domingo en la noche, dedica cinco minutos a preparar el lunes: deja la ropa lista, arma la mochila, pon la alarma y anota cuándo y dónde va a ser la primera sesión completa. El lunes pasa a ser el día cuatro, con la parte más difícil, empezar, ya resuelta. Igual aprovechas la energía del nuevo comienzo. Solo que la gastas en avanzar más, no en arrancar.

Usa los nuevos comienzos a propósito

Nada de esto significa desperdiciar el efecto de nuevo comienzo. Úsalo para mejorar un plan que ya está andando, no para lanzar uno desde cero.

  • Convierte el lunes en día de revisión. Diez minutos: qué funcionó la semana pasada, qué no y qué vas a sumar esta semana.
  • Colecciona hitos. El primero de mes, tu cumpleaños, el inicio de una estación, el regreso de un viaje. En los datos de 2014, los cumpleaños (salvo, curiosamente, el de los 21) y la vuelta de las vacaciones de la universidad también funcionaban como nuevos comienzos, así que el siguiente nunca está tan lejos.
  • Haz de un mal día un minicomienzo. Mañana temprano cuenta como borrón y cuenta nueva. Después de comer también, para qué mentir.
  • Guarda el gran empujón para enero. El año nuevo es el nuevo comienzo más famoso de todos, así que úsalo para subir el nivel de algo que ya haces. Nuestra guía sobre cómo cumplir los propósitos de año nuevo tiene los detalles.

Antes de cerrar esta pestaña

Elige eso que estabas guardando para el lunes. Haz la versión más pequeña posible en los próximos diez minutos y pon un recordatorio para mañana a la misma hora. El lunes puede seguir siendo especial. Solo que ya no va a ser el día uno.

Respuestas rápidas

¿Por qué siempre decimos "el lunes empiezo"?

Porque una semana nueva se siente como borrón y cuenta nueva. Los investigadores Hengchen Dai, Katherine Milkman y Jason Riis lo llaman efecto de nuevo comienzo: las idas al gimnasio, los compromisos con metas y las búsquedas de la palabra dieta aumentan al empezar una semana, un mes o un año.

¿Es mejor empezar un hábito un lunes?

Solo si el lunes es mañana. Un nuevo comienzo puede darte un empujón, pero esperar varios días por él suele costar más de lo que aporta. Empieza hoy con una versión mínima y deja que el lunes sea tu primer día completo.

¿Por qué me descontrolo justo antes de empezar un plan?

Planear una restricción futura puede desatar un último fin de semana de excesos. En un estudio de 2002 de la Universidad de Toronto, personas que solían hacer dieta y esperaban empezar una dieta de una semana comieron más en una prueba de sabor que personas parecidas que no la esperaban.

¿Cómo dejar de decir "el lunes empiezo"?

Haz que la versión de hoy sea tan pequeña que esperar sea ridículo: dos minutos, una página, una serie. Y dale al lunes otro trabajo, como revisar la semana y sumar un poco más.

Todos los artículos →